ファクンド — Domingo Faustino Sarmiento
FACUNDO POR D. F. SARMIENTO BUENOS AIRES Librería «LA FACULTAD», de Juan Roldán y C.ía 359, Florida, 359 1921 Imp. de A. Marzo.—San Hermenegildo, 32 dupd.º. [El texto del original libro no fue actualizado. (Nota del transcriptor del ebook.)] DOMINGO F. SARMIENTO Biografía.—Nació en la ciudad de San Juan el 15 de febrero de 1811, al año siguiente de la Revolución argentina, cuyas agitaciones impresionaron su primera infancia. Fué hijo de José Clemente Sarmiento y de doña Paula Albarracín, ambos sanjuaninos, y de antiguas familias coloniales de Cuyo. En sus Recuerdos de provincia, Sarmiento ha pintado el ambiente doméstico de su infancia, su casa, su pueblo, su familia, su educación, y trazado una reticente silueta de su padre, y una muy conmovida de su madre, que influyó poderosamente en su imaginación y su carácter. Los azares de nuestras guerras civiles lo lanzaron a la acción, y fué montonero unitario, conspirador de la Asociación de Mayo, periodista de oposición, emigrado, adversario periodístico de Rosas y después de Caseros, diputado, senador, ministro, gobernador, presidente y general. Pero su verdadera grandeza no reside en ello, sino en la fiereza indomable de su carácter, en la abundancia de su sensibilidad, en el poder de su inteligencia, en la sugestión de su obra escrita, todo lo cual ha hecho que, con motivo de su centenario (1911), los argentinos le proclamáramos por un genio. Desde 1840 hasta 1852 residió en Chile, primero como desterrado de Benavides, tirano de San Juan; después como adversario de Rosas, tirano de Buenos Aires. Asistió con Urquiza a la batalla de Caseros, y fué después con Mitre adversario de la política del caudillo entrerriano. Después de ser ministro argentino en Wáshington, desempeñó la presidencia de la República (1868-1874). Como director de enseñanza, o ministro, o legislador, o periodista, fomentó casi todosnuestros progresos morales y materiales, desde 1853 hasta su muerte, ocurrida el 11 de septiembre de 1888, en la Asunción del Paraguay, adonde había ido en busca de alivio para su vejez ya fatigada. La fecha de su muerte es efemérides que se rememora todos los años en las escuelas nacionales. La biografía más extensa de Sarmiento es la publicada en 1901 por J. Guillermo Guerra, en Santiago de Chile. Una sinopsis de la misma fué hecha por A. B. S. y repartida en Buenos Aires por la Comisión Nacional del primer centenario de Sarmiento. Bibliografía.—Sarmiento ha sido el más fecundo de nuestros escritores. Sus Obras completas, publicadas en Buenos Aires por su nieto Augusto Belín Sarmiento, alcanzó la respetable cantidad de 32 volúmenes. Un índice analítico de esa publicación ha sido editado por la Universidad de La Plata con el título de Bibliografía de Sarmiento. Los principales libros de Sarmiento son: Facundo, traducido a varios idiomas y repetidamente editado; Recuerdos de provincia, Educación popular, Conflictos y armonías de las razas en América; podrían ser incluídos entre los productos de su ingenio las ocurrencias y gestos recogidos por el nieto en su Sarmiento anecdótico. La copiosa literatura a que Sarmiento ha dado lugar es tan extensa, que no podríamos mencionarla en este lugar. Iconografía.—El retrato que acompaña este volumen, es el de cuando escribió el Facundo. FACUNDO NOTICIA PRELIMINAR POR Ricardo Rojas NOTICIA PRELIMINAR Es el Facundo, de Sarmiento, la obra más famosa en la abundante bibliografía de su autor, y, según es notorio, una de las más afortunadas en la bibliografía nacional. Su título ha traspuesto la ambigua esfera de la minoría letrada para bajar al pueblo y a la escuela, mientras penetraba su doctrina en los campos de la controversia y de la acción sociales. Ha ido más lejos este libro aún, trasponiendo el límite de nuestro territorio para interesar a toda América, y franqueando los aledaños de nuestro idioma para ser vertido, siquiera fragmentariamente, a cuatro lenguas europeas—fortuna esta última raras veces lograda por escritores de la América española—. Libro así prestigiado, por el éxito editorial y la indiscutida gloria de su autor, no podía faltar en la Biblioteca Argentina, y ella se atreve a reeditarlo, no para colmar un vacío, puesto que son numerosas las ediciones del Facundo, sino porque creemos que siempre habrá lectores para obra tan fundamental, y que nuestra colección quedaría incompleta si omitiéramos ésta, vinculada a las fuerzas más esenciales de nuestra cultura. Este es un libro que ya tiene historia. Si por la propia expansión de su mérito no hubiera logrado un éxito tan general, es bien seguro que lo hubiera conseguido bajo el glorioso auspicio de su autor, por la persistencia, vanidosa primero, orgullosa después, con que Sarmiento lo invocaba como el mayor de sus títulos. Si al volver de la proscripción,cuando Caseros invocaba a Facundo para alistarse entre los jefes de la milicia y entre los estadistas de la organización, todavía siguió invocándolo treinta años después, como una de las fuerzas que derrocaron la tiranía de Rosas y como una de las más vivientes páginas de la literatura americana. En 1881, a propósito de la traducción italiana de este libro, Sarmiento escribía: «No vaya el historiador en busca de la verdad gráfica a herir en las carnes del Facundo, que está vivo; ¡no lo toquéis!; así como así, con todos sus defectos, con todas sus imperfecciones, lo amaron sus contemporáneos, lo agasajaron todas las literaturas extranjeras, desveló a todos los que lo leían por la primera vez, y la Pampa Argentina es tan poética hoy en la tierra como las montañas de la Escocia diseñadas por Walter Scott, para solaz de las inteligencias[1]. Y luego los ricos no despojen al pobre quitándole la venda de los ojos a los que lo traducen, cuarenta años justos después de haber servido de piedra para arrojarla ante el carro triunfal de un tirano, ¡y cosa rara!, el tirano cayó abrumado por la opinión del mundo civilizado, formada por ese libro extraño, sin pies ni cabeza, informe, verdaderofragmento de